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19/06/2019 - Día Mundial de las Personas Refugiadas
Desde nuestra federación Red Acoge nos unimos a la celebración del Día Mundial de las Personas Refugiadas para reconocer el valor, la fuerza, la lucha y la perseverancia de las millones de personas que se ven obligadas a abandonar sus hogares al ver amenazada su vida.
Más de 68,5 millones de personas ven sistemáticamente vulnerados sus derechos y se enfrentan a numerosas trabas y obstáculos para poder acceder a la protección internacional, según datos de ACNUR. Una cifra sin precedentes, que refleja niveles altos de desplazamiento jamás registrados.
En el caso del sistema de asilo español, las personas solicitantes de protección internacional se enfrentan a numerosos impedimentos tanto en la tramitación de las solicitudes como en el sistema de acogida que no cumple con los estándares internacionales de derechos humanos.
El procedimiento para la formalización de las solicitudes de asilo incumple con las directivas europeas dejando en una grave situación de desprotección y vulnerabilidad a estas personas, principalmente por el incumplimiento de los plazos legales establecidos para obtener o renovar la tarjeta de solicitante de protección internacional.
Las autoridades competentes tienen la obligación que el trato reservado a las personas solicitantes de asilo se ajuste a las normas internacionales. Sin embargo, en el sistema español no existen las garantías necesarias. La ausencia de espacios y medios para garantizar la libertad de expresión y cuidar la intimidad de las personas y la escasez de personal cualificado son causa de numerosas irregularidades en el sistema.
Las personas que consiguen acceder al sistema de acogida, se enfrentan a un procedimiento ineficaz e inflexible que no facilita, y a menudo entorpece, la inclusión de las personas en nuestro país. La persona tiene que adaptarse al sistema en vez de que este atienda sus demandas y vulnerabilidades específicas.
Las personas refugiadas tienen derecho a un empleo remunerado, a una vivienda digna, a educación pública gratuita, asistencia médica en las mismas condiciones que la ciudadanía del país, a la libertad de circulación por el territorio, libertad de religión, acceso a los tribunales y obtención de documentos de identidad y viajes. El sistema de asilo debe facilitar los mecanismos para que estos derechos sean efectivos.
Sin embargo, los procedimientos establecidos no permiten detectar ni atender situaciones de especial vulnerabilidad; los itinerarios son inflexibles en cuanto a los tiempos, las prioridades y la localización territorial de las personas. La denegación repentina de la solicitud de asilo deja a las personas en una situación de especial vulnerabilidad abocados a sobrevivir a políticas públicas locales.
Ante esta situación y coincidiendo con el Día Mundial de las personas refugiadas, reclamamos la urgencia de:
- Establecer un sistema flexible en cuanto a la atención de las personas y sus familias, de forma que se puedan determinar medidas específicas para cada persona dependiendo de su propia situación, garantizando de esta forma sus derechos y cumpliendo los compromisos adquiridos en el ámbito del reasentamiento y reubicación.
- Transponer las directivas europeas, entre ellas la Directiva sobre acogida para garantizar unas condiciones dignas para todas las personas. Son necesarios más recursos a corto plazo para acabar con los retrasos de las solicitudes de protección internacional, así como una mayor coordinación entre las diferentes Administraciones públicas y las entidades de tercer sector.
- Desarrollar el Reglamento de la Ley reguladora del derecho de asilo y de la protección subsidiaria.
- Asegurar que ninguna persona solicitante de asilo pueda ser deportada por las graves consecuencias que esta decisión implica.
Exigimos al Gobierno y a los partidos políticos que realicen una profunda revisión del sistema de asilo y acogida para respetar, proteger y garantizar los derechos de las personas solicitantes de asilo en todo su proceso de integración.
20/06/2018 - Día Internacional de las Personas Refugiadas
Las personas refugiadas sufren una constante y sistemática violación del derecho a la vida
- Los estados deben respetar el derecho a la vida de las personas refugiadas en todo el proceso: salida del territorio, trayecto, entrada en frontera y etapa de acogida.
- La crisis de las personas refugiadas requiere una revisión urgente de las políticas migratorias y de refugio y dejar de buscar excusas basadas en el efecto llamada.
- Deben establecer sistemas de acogida que garanticen sus derechos, en igualdad de condiciones y sin discriminación, sin establecer privilegios ni categorías.
-20 de junio-. Actualmente hay más de 22,5 millones de personas refugiadas alrededor el mundo según ACNUR. Todas ellas, personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares al ver amenazada su vida por conflictos armados y violencia o por ser perseguidas por su etnia, religión, nacionalidad, opinión política, pertenecer a un determinado grupo social o de género.
Sin embargo, las rutas de huida que inician las personas refugiadas están llenas de riesgos que amenazan constantemente su vida. Durante el trayecto se enfrentan a redes delictivas y grupos armados, pueden ser detenidas en condiciones inhumanas o ser víctimas de violencia sexual, de esclavitud, de secuestro e incluso asesinadas. La falta de vías legales y seguras consigue que miles de personas refugiadas mueran cada año durante el camino por las políticas de disuasión, externalización, militarización y robustecimiento de la seguridad del control de fronteras.
Naciones Unidas considera la situación actual “una grave crisis humanitaria y de derechos humanos caracterizada por una enorme pérdida de vidas humanas a nivel mundial, un régimen de impunidad para los autores de esos hechos y una tolerancia general de esas muertes”.
Las personas que sobreviven y llegan a nuestras fronteras ven nuevamente amenazada su vida. El uso excesivo de la fuerza por los agentes del control de fronteras, los malos tratos, las devoluciones extrajudiciales y la privación de libertad injustificada, ponen en riesgo la vida y vulneran los derechos de las personas que solicitan protección internacional en nuestro país.
Recordamos que los estados tienen la obligación de garantizar los servicios básicos durante la atención, identificación y acogida en sus fronteras para que todas las personas refugiadas puedan solicitar protección internacional y que éstas no pueden ser devueltas ya que, de hacerlo pondrían nuevamente en riesgo su vida.
Sin embargo, las personas solicitantes de protección internacional, tras superar las barreras de entrada, ingresan en un sistema de acogida ineficaz e inflexible que no facilita y a menudo entorpece la inclusión de las personas en nuestro país.
Las personas refugiadas tienen derecho a un empleo remunerado, a una vivienda digna, a educación pública gratuita, asistencia médica en las mismas condiciones que la ciudadanía del país, a la libertad de circulación por el territorio, libertad de religión, acceso a los tribunales y obtención de documentos de identidad y viajes. El sistema de asilo debe facilitar los mecanismos para que estos derechos sean efectivos.
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El 65% de las solicitudes de asilo en nuestro país durante 2017 fueron denegadas |
Por último, en relación al dispositivo de acogida desplegado en torno a la llegada del Aquarius y aunque valoramos positivamente que se hayan cumplido con nuestras obligaciones internacionales, nos preocupa la desatención sufrida recurrentemente por las personas que llegan a nuestras costas en pateras anónimas, y la falta de atención con la que se han tratado las muertes de los últimos días por los naufragios ocurridos mientras intentaban llegar a España.
Queremos recordar que todas las vidas merecen la misma atención, que todas las personas refugiadas merecen protección y que las obligaciones internacionales deben respetarse para todas, habilitando mecanismos estables de acogida dignos y adecuados, que protejan ante todo el derecho a la vida, y articulen el diálogo entre todos los agentes implicados de manera continua, y no sólo como respuesta a un foco mediático puntual.
Fuente: Red Acoge.